Antes de leer una sola línea, la forma general de la mano le dice mucho al quiromántico. La quiromancia clásica clasifica las manos en cuatro tipos elementales —Tierra, Aire, Fuego y Agua—, cada uno definido por las proporciones de la palma y los dedos, y cada uno correspondiente a un temperamento fundamental. La forma de tu mano es el terreno sobre el que se leen todas las líneas.
Para determinar la forma de la mano, compara la longitud de la palma con la de los dedos, y observa si la palma es cuadrada o rectangular. Mide la palma desde la muñeca hasta la base de los dedos, y los dedos desde la base hasta la punta. Palma cuadrada con dedos cortos es Tierra; palma cuadrada con dedos largos es Aire; palma alargada con dedos cortos es Fuego; palma alargada con dedos largos es Agua. Considera también la textura de la piel y la flexibilidad.
Las cuatro formas de la mano revelan el temperamento esencial. Las manos de Tierra (palma cuadrada, dedos cortos) pertenecen a personas prácticas, arraigadas y confiables. Las manos de Aire (palma cuadrada, dedos largos) pertenecen a mentes intelectuales, comunicativas y curiosas. Las manos de Fuego (palma alargada, dedos cortos) pertenecen a naturalezas enérgicas, apasionadas y orientadas a la acción. Las manos de Agua (palma alargada, dedos largos) pertenecen a almas sensibles, intuitivas y emocionales. La forma fija la clave elemental en la que se lee el resto de la mano: el estilo fundamental con que la persona se relaciona con el mundo.
Palma cuadrada, dedos cortos: práctica, arraigada, confiable, física y atraída por lo tangible y duradero.
Palma cuadrada, dedos largos: intelectual, comunicativa, curiosa, analítica y atraída por las ideas.
Palma alargada, dedos cortos: enérgica, apasionada, impulsiva, orientada a la acción y carismática.
Palma alargada, dedos largos: sensible, intuitiva, emocional, creativa y hondamente sintonizada con el sentir.
Muchas manos mezclan elementos; la forma dominante marca la tónica y las demás matizan el carácter.
Lee la forma de tu mano como la clave elemental de tu temperamento. Saber si eres Tierra, Aire, Fuego o Agua te ayuda a entender tus fuerzas naturales y tu manera de habitar el mundo, y dónde buscar equilibrio en las cualidades que te faltan. La mano de Tierra arraiga; la de Aire piensa; la de Fuego actúa; la de Agua siente. La vida más sabia honra su elemento mientras toma prestada la fuerza de los otros.
Esta guía enseña sobre formas de la mano. Una lectura personal interpreta tu mano: sus líneas únicas, sus montes y sus señales del destino.
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